Día internacional contra el cáncer de piel

Hoy, 13 de junio, se celebra el Día Mundial del Cáncer de Piel, que pretende informar y concientizar a las personas sobre esta enfermedad, que es el tipo de cáncer más común en el mundo entero.

Actualmente, hay dos tipos conocidos de cáncer de piel: el melanoma, y los cáncer de piel no melanomas -por ejemplo, los carcinomas.

Importante preguntarse:
¿TE APLICAS BIEN EL PROTECTOR SOLAR? PROBLEMENTE, NO

Un nuevo estudio publicado en el Journal of the American Academy of Dermatology (AAD) saca a la luz los errores más comunes en protección solar. Entre otros, solo el 33% de las personas se lo aplican en toda la piel expuesta. El Dr. Ángel Pizarro, responsable de la Unidad de Prevención y Diagnóstico Precoz de Melanoma de la Clínica Dermatológica Internacional, revela cómo debe utilizarse el fotoprotector para ser eficaz.

El dato: Solo un tercio de quienes aplican fotoprotector lo hace en toda la piel expuesta al sol.

La solución: “Es cierto que si se aplica mal puede aumentar el riesgo de cáncer de piel a largo plazo, ya que puede generar en el usuario una falsa sensación de seguridad por creer que al habérselo extendido (aunque sea mal y no en todas las partes al sol), está más protegido de lo que realmente está, y podría permanecer expuesto más tiempo del aconsejable”, explica el Dr. Ángel Pizarro.

El dato: Únicamente el 38% utiliza ropa de protección solar, sombreros o gafas de sol.

La solución: “El uso de estas prendas es fundamental. Los protectores solares son un complemento a las mismas cuando desarrollemos actividades bajo el sol en las que inevitablemente debamos desprendernos de la ropa, y no al revés. Por otra parte, las gafas de sol son imprescindibles para proteger ojos y párpados, donde no podemos aplicar crema solar, y el gorro para salvaguardar el cuero cabelludo, especialmente en personas con densidad capilar disminuida, porque pueden tener demasiado pelo como para que sea posible aplicar una crema con comodidad, pero muy poco como para que ese pelo proteja adecuadamente la piel del cuero cabelludo. Deberían popularizarse los “paraguas solares”, similares a un paraguas convencional pero hechos de material ligero y con una tela prácticamente opaca a la luz ultravioleta. En determinadas situaciones pueden ser una solución óptima. En Australia, donde el cáncer de piel es especialmente frecuente y la protección solar es asunto de capital importancia, son ya habituales”, añade el experto.

El dato: La cantidad de protector solar que aplicamos es insuficiente: necesitamos como mínimo 30 gr de producto, según la Academia Americana de Dermatología.

La solución: “La aplicación insuficiente reduce mucho el índice de protección real, que puede llegar a ser cinco veces inferior al que marca el envase”. Tenemos que cubrir todo el cuerpo con una cantidad generosa que cubra cada centímetro de piel expuesta.

El dato: La industria farmacéutica se centra cada vez más en fotoprotectores de textura ligera. Además, hay confusión entre los filtros orgánicos e inorgánicos, y cuáles protegen más.

La solución: “El tipo de filtro solar (orgánico o inorgánico) y los excipientes del producto condicionan características como la densidad y textura, y es lógico que los laboratorios busquen texturas más agradables para los usuarios, más fáciles de extender, y más adecuadas para ciertas zonas como la cara, o para ciertos tipos de pieles más problemáticas, muy secas, muy grasas o muy irritables. En teoría esto no debería afectar al índice de protección, que además debe ser testado en condiciones perfectamente estandarizadas antes de comer- cializar el producto. Lo que sí puede ocurrir es que una textura muy ligera y un producto muy fácil de extender lleve a algunos usuarios a usar una cantidad muy pequeña del mismo, con lo que el índice de protección real sería claramente inferior al que marca el envase”.

¿Filtros orgánicos o inorgánicos? “Otra cuestión distinta es que en general los protectores solares inorgánicos (minerales, físicos) deben ser formulados inevitablemente en cremas más densas. Y estos productos, de acción más duradera, ciertamente protegen más y mejor, pero cosméticamente son menos agradables, y su uso suele quedar reservado a niños pequeños, a pieles intolerantes para los filtros orgánicos o químicos, y para pieles con muy alta sensibilidad al sol”, termina el Dr. Ángel Pizarro.

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